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PasadoEditar

Destino MalditoEditar

Era común y normal que entre familias de clase alta comprometan a sus hijos a un futuro matrimonio para así asegurar sus futuros así como estatus sociales. Pero no todos estaban de acuerdo, una de ellas era Suzuki, quien con 18 años aún era muy joven para pensar en su futura familia, a pesar de no ser de su agrado estaba obligada a dentro de unos años comprometerse con un joven llamado Warui, hijo de unos amigos de la familia. La familia de Suzuki decaía económicamente, y su matrimonio con Warui aseguraba el futuro económico y social de su familia, ya que para una familia de la alta clase el decaer económico significaba decaer socialmente, destruyendo el orgullo.

En un principio, de niña, Suzuki no le tomaba importancia al asunto, pero con el paso de los años fue entendiendo lo que significaba y es por eso que siempre se negó. A pesar de sus palabras sus padres veían más importante sus futuros que lo que su propia hija pensaba, y al ser hija única el futuro de su familia recaía en ella.

Warui no era un mal muchacho, o eso aparentaba, al ser dos años mayor que Suzuki siempre la trató amablemente al igual que se mostró respetuoso con sus padres, pero a pesar de eso Suzuki no estaba interesada en él, a ella le interesaban más sus cosas, tales como sus estudios y actividades personales. Demostraba ser una chica inteligente y con grandes capacidades físicas, siendo vista entrenando en el arte del Kendo, cosa que fascinó a la familia de Warui y es por eso que la eligieron.

Un día, ambas familias se reunieron en una cena, y eso incluía a los jóvenes. Los adultos hablaban de sus temas habituales, mientras que Suzuki se mantenía callada, como era normal en ella cada vez que reuniones como esas ocurrían. Warui por otra parte era todo lo contrario, se mostraba muy carismático y siempre alagando a Suzuki la cual no respondía en lo absoluto. En cierto punto de la cena la charla terminó en donde menos ella quería, en futuros planes. Según se hablaba, se acordaba la fecha de su boda para dentro de dos años. Suzuki necesitaba negarse frente a todos, pero no podía, es por eso que decidió levantarse y retirarse sin decir nada. Más tarde, esa misma noche, Suzuki se encuentra a solas con sus padres quienes le reclamaban por su actitud, es entonces cuando Suzuki decidió decirles lo que pensaba al respecto. Obviamente no fue tomado a bien, sus padres lo tomaron como una falta de respeto a su familia y le dejaron en claro que ella no podía negarse. En ese instante Suzuki comprendió que a sus padres ya no les importaba y que ellos preferían asegurar sus propios futuro. Dolida y sin ya no poder confiar en nadie, Suzuki, pasó el resto de sus días deprimida y decepcionada. Aún así no abandono su voluntad ni forma de pensar, esperando algún día poder librarse y cambiar su destino al cual ella llamaba "maldición".

Dos años pasaron, y el día de su boda se acercaba, pero cosas habían cambiado mucho en esos dos años. Las verdaderas intenciones de la familia de Warui salieron a la luz, las cuales fueron engañar y estafar a los padres de Suzuki provocando que su familia cayera, aunque eso no influía en ella ya que tenia su "futuro asegurado" junto a Warui. A ella pareció no importarle el suceso y lo tomo como algo natural después de lo que le hicieron a ella. Suzuki disponía de todos los lujos, pero a pesar de eso no demostraba felicidad ni conformismo, esto molestaba en exceso a Warui quien también demostró no ser el "muchacho encantador" que parecía ser. Era alguien egocéntrico y altanero, sintiéndose superior a los demás y demostrándolo, humillando siempre que podía a quien tenía delante y disfrutando cuando eso sucedía.

Warui no comprendía los sentimientos de Suzuki e intentaba complacerla en todo, pero al no ser eso lo que ella quería se sentía rechazado constantemente, hiriendo su orgullo y moral. Lo que ella buscaba era ser libre y poder vivir eligiendo que hacer y que no hacer, pero eso parecía un sueño imposible, incluso absurdo en esas circunstancias.

Una nueva familiaEditar

Warui había cambiado completamente, consentido desde su niñez no aceptaba un no como respuesta, y sabía que cuando llegue la hora, Suzuki lo iba a rechazar como su esposo. Un día, después de pasar la noche entera sin dormir, fastidiado pensando una forma de obligar a Suzuki a que se case con él decide actuar. Temprano por la mañana camina nervioso por los pasillos de la mansión, empujando bruscamente a las empleadas de la familia que amablemente lo saludaban, de forma violenta abre la puerta del cuarto de Suzuki y entra sin más. Ella se encontraba sentada en un pequeño escritorio, observando por la ventana, al escucharlo ella voltea y lo observa sin decir nada.

Warui: Esa mirada de desprecio... ¡No la soporto!

Warui se acerca a Suzuki y la toma de un brazo, ella mueve rápido su brazo para que la suelte, pero él se lanza sobre ella y la retiene contra la pared. Warui le dice que está al tanto de lo que ella piensa pero que no se quedará de brazos cruzados, seguido de eso le dice que si no acepta casarse con él, enviará unos hombres para que asesinen a su padre y a su madre. Ella se ve superada por la situación y desiste con la mirada, a pesar de todo seguían siendo sus padres y no quería que mueran. Warui ríe de forma nerviosa pero es interrumpido por un fuerte estruendo que se escucha en otra parte de la mansión.

Varios estruendos ocurren posteriormente, por lo que salen de la habitación y corren a la sala principal, donde encuentran el cuerpo del padre de Warui tendido en el suelo. Cerca también se encuentra su madre, esta aún consciente pero herida de gravedad, ella les dice que huyan. Ambos corren y notan que la mansión esta completamente destruida entre llamas y escombros. De vuelta en su cuarto Suzuki toma su katana, provocando que Warui le pregunte que piensa hacer. Ambos salen y corren por uno de los pasillos, pero es entonces cuando una de las ventanas se rompe y alguien entra por esta. Es una joven chica de cabello azul oscuro que portaba una guadaña de gran tamaño.

Warui: Te he visto antes... en los carteles de recompensa. Eres Lena la de la organización de asesinos.

Lena: También te conozco, eres Warui, aunque no eres tan apuesto como dicen.

Warui se mostraba enfadado por las palabras de la chica desconocida, a la vez Suzuki estaba paralizada, sabía que no podía defenderse y la miraba fijo. Lena pone su atención en ella y comenta que no estaba al tanto de que había una chica dentro de la familia. Warui rápidamente le dice que es su esposa, pero instantáneamente Suzuki grita negándolo, provocando que Lena ría infantilmente.

La joven de cabello azul oscuro hace un rápido movimiento con su guadaña, haciendo un pequeño corte en una de las mejillas de Suzuki, ella apenas pudo notarlo y no reaccionó ante esto. La tensión se interrumpe cuando escuchan los pasos de alguien que se acerca por el otro lado del pasillo, al voltear ven que es un joven de cabello castaño el cual llevaba sus manos en los bolsillos y poseía una mirada de disgusto.

Lena: Hasta que al fin apareces, no me digas que te perdiste, Oliver.

Oliver: No es mi culpa que la mansión sea tan grande.

Ambos hablaban con completa naturalidad ante la tensa situación, Warui grita de desesperación diciendo que ya no lo puede soportar, rápidamente saca un pequeño cuchillo que portaba en su bolsillo e intenta hacer su movimiento, pero sin tiempo de reacción suelta el cuchillo y grita de dolor diciendo que el hueso de su brazo está roto, Oliver lo toma del cuello y lo levanta unos centímetros del suelo. Warui con dificultad para hablar le pide piedad.

Warui: Por favor, no me mates, haré lo que sea.

Oliver: ¿Después de haber estafado a tanta gente y arruinado sus vidas lloras por la tuya? Que patético.

Oliver parecía ejercer cada vez más fuerza, dejando sin aire a Warui quien de a poco perdía fuerzas. Suzuki le grita que lo suelte pidiéndole que no lo mate. Oliver desvía su fría mirada hacia ella, rápidamente se pone en guardia y se prepara para desenvainar su katana.

Oliver: ¿Porqué no debería matarlo?

Suzuki: Se que hizo gran cantidad de atrocidades, pero matarlo no es la solución. Después de todo esto estoy segura que cambiará.

Durante unos segundos ambos cruzan miradas, para luego Oliver desistir y optar por no matar a Warui. De todas formas decide darle su merecido y con gran fuerza lo lanza por la ventana, sorprendiendo a Suzuki.

Lena: ¿Sabías que estamos en un tercer piso, no?

Oliver: Lo había olvidado...

La situación había cambiado nuevamente, lo que empezó como una sádica lucha terminó en una cómica discusión, dejando a Suzuki anonadada. Luego de unos minutos Lena y Oliver voltean a verla.

Lena: Ya hice la prueba en ella y no es igual que los demás.

Oliver: Eso parece, también porta una Teigu.

Suzuki no entendía de que hablaban, pero sabía que la suerte estaba de su lado. Ambos jóvenes empiezan su retirada, pero es entonces cuando Suzuki les pide ir con ellos, ya que no tenía un hogar ni a donde ir. Lena amablemente le dice que sí mientras le dice que serán grandes amigas, Suzuki queda sin palabras ante la inesperada respuesta, mientras Oliver se queja de que nunca dijo que aceptaba.

El camino a ser más fuerteEditar

Apenas habiendo pasado unas pocas horas, llegan a una mansión situada en medio de una arboleda, el trayecto fue muy silencioso ya que nadie hablaba. Suzuki tímidamente intenta preguntar sobre el lugar pero sin más se adentran. Ya dentro Lena procede a darle la bienvenida a Suzuki, explicándole que esa es la base de Silent Shadow, organización de asesinos de elite del Ejército Revolucionario.

Oliver comenta que se irá a dormir, pero Suzuki le dice que apenas es el mediodía, él la observa indiferentemente y se retira de todas formas. Lena le dice que no le preste atención ya que él es así con quienes no conoce, pero en el fondo es bueno. Suzuki empieza a molestarse por los tratos de Oliver pero decide dejarlo pasar.

Durante la tarde Lena aprovecha para explicarle todo sobre Silent Shadow, también le dice que hay un tercer miembro, Uyoku, que actualmente se encuentra en una misión. Suzuki le pregunta sobre su espada, Lena procede a explicarle que se trata de una Teigu, diciéndole que son armas antiguas con habilidades. Suzuki le dice que algo había escuchado de eso pero no creyó que fuera posible, Lena le dice que es verdad ya que ella también posee una, mostrándole su guadaña. Lena también le explica que recuerda haber leído sobre su teigu la cual se llama Emperador Ardiente: Ignis, con la capacidad de hacer arder todo lo que su hoja corta. Suzuki le dice que su maestro de Kendo le explicó eso, pero no lo tomó como algo literal, ella termina por aclarar que nunca usó su espada, dejando su uso solo para cuando realmente sea necesario.

Ya al anochecer Lena ya le había mostrado su cuarto y Suzuki se ofrece a cocinar para la cena. Ambas se encargan de la comida, en ese entonces aparece Uyoku y señala a Suzuki preguntando quien es, la cena se sirve y Lena aprovecha para explicarle a Uyoku lo ocurrido ese mismo día.

Uyoku: ¿Y ya has decidido unirte?

Suzuki: Me gustaría... ustedes ayudan a la gente... pero no puedo convertirme en una asesina...

Lena: ¿Porqué no?

Suzuki: Nunca he asesinado a nadie, apenas puedo hacerle daño a una persona.

En ese momento aparece Oliver, mostrándose adormilado con los ojos entrecerrados, uniéndose a la conversación.

Oliver: Eso es porque eres débil.

A Suzuki no le agradan las palabras de Oliver, pero en el fondo sabe que tiene razón, ella nunca había atacado directamente a nadie, nunca había tenido una batalla. Poseía un gran sentido de justicia, todos sabían eso, pero le faltaba voluntad para ejercerlo. Oliver se retira mientras Suzuki queda pensativa.

Ya al otro día, Suzuki sale de su cuarto y se dirige a la sala de estar donde se encuentra a Lena, quien le dice que la estaba esperando, Suzuki algo confundida le pregunta para qué, a lo que Lena responda que será ella la que la ayudará a entrenar.

Varias semanas pasan y Suzuki sigue su entrenamiento. Mientras ellos se encargan de sus misiones ella es quien cuida de la base, aún indecisa si unirse o no. Ella también entrena por si sola y sus habilidades son muy buenas, pero aún Oliver no la aceptaba como tal.

Un día ella decide arreglar los asuntos con él, ya molesta por su trato. Oliver se encontraba reposado bajo un árbol, Suzuki se acerca a él y lo reta a una batalla para demostrarle que no es débil como él dice. Él le dice que no tiene sentido pero ella insiste. Ambos se dirigen a un lugar abierto, Suzuki porta una espada de madera de entrenamiento mientras que Oliver se encuentra parado frente a ella con las manos en sus bolsillos. Lena y Uyoku se acercan a observar, Suzuki es la primera en moverse y se lanza directo hacia Oliver e intenta golpearlo con su espada de madera, sus intentos son frustrados por Oliver quien fácilmente esquiva los ataques. Suzuki continúa sus ataques y Oliver continúa esquivándolos, ellos mantienen el mismo ritmo durante 10 minutos, ya agotada ella le reclama.

Suzuki: ¿Un asesino sólo esquiva ataques?

Oliver molesto ante las palabras de Suzuki se mueve rápidamente y aparece frente a ella, tomando con su mano la espada de madera que ella sostenía, evitando que pueda moverse.

Oliver: ¿Querías demostrar que eras fuerte? Lo hiciste. Pero para mi sigues siendo débil.

Suzuki: ¿Cual es tu problema?

Oliver: Sólo demostraste poseer destreza física, pero no posees destreza mental.

Suzuki: ¿Destreza mental?

Oliver: Quieres ayudar a la gente pero no estas dispuesta a matar si alguien amenaza la vida de inocentes, en esa situación solo te vuelves inútil. Cuando seas fuerte serás capaz de ayudar a las personas sin necesidad de derramar sangre, y podrás optar por asesinar o no.

Suzuki queda paralizada ante las palabras de Oliver, mientras este la observaba con una mirada profunda. Él suelta la espada de madera mientras esta se parte a la mitad. Uyoku se retira mientras comenta que la batalla ya acabó. Oliver se retira, Lena le dice que no era necesario que fuera tan duro con ella, mientras Suzuki yace de rodillas en el suelo pensando sobre las palabras que escuchó. Lena se acerca a ella y le explica que su trabajo como asesinos implica sacrificar su propia libertad por un futuro mejor, sin corrupción en La Capital.

Al otro día Suzuki amanece de buen humor, ya habiendo entendido como eran las cosas decide hablar con Oliver. Él se encuentra de nuevo recostado bajo un árbol en las afueras. Ella se sienta a su lado mientras él abre un solo ojo y la observa preguntándole que quiere. Ella se ofusca y le dice que no debe ser tan grosero con una chica. Él ríe mientras desvía su mirada, llamando la atención de Suzuki quien lo observa detenidamente.

Suzuki: Quería disculparme por lo de ayer.

Oliver: Ya era hora.

Suzuki nuevamente se ofusca y le reclama que esa no es la respuesta que esperaba.

Suzuki: Ya lo he decidido, me uniré a Silent Shadow.

Oliver: Que bien, nos faltaba alguien que cocinara bien.

Suzuki iba a reclamarle por lo que dijo, ya que no la tomaba en serio, pero pensó respecto a las palabras y lo tomó como un cumplido, ya que después de todo tenía pensado volverse más fuerte y ser reconocida por él.

El entrenamiento de un asesinoEditar

Luego de un mes entero de entrenamiento con espadas, Suzuki se volvió una experta en su uso, pero era consciente de que eso no bastaba para convertirse en una asesina. Es por eso que decide pedir ayuda a quien menos quería hacerlo, ella opta por recurrir a Oliver, sabiendo que este se negaría, tardó toda una noche en ingeniar una idea para obligarlo a aceptar.

Como ella esperaba, su plan dio resultados y Oliver, luego de negarse varias veces, aceptó ayudarla a entrenar. Provocando la sorpresa de Lena quien se preguntaba como había logrado Suzuki que Oliver aceptara, de forma sencilla ella le explicó que sólo le dijo que si él no la ayudaba a entrenar, ella dejaría de encargarse de la cocina dentro del grupo, por lo que Oliver se vio obligado a aceptar. Siendo alagada por parte de Lena quien remarcó que esa fue una excelente idea para que acepte.

Así fue como su entrenamiento para volverse una asesina empezó, Oliver le aclaró que era un entrenamiento intensivo y difícil de resistir. Pero ella no imaginaba lo que podría llegar a ser. La primer fase, según lo explicado por Oliver, consiste en fortalecer los músculos y el cuerpo, por lo que durante varias semanas Suzuki hacia una gran cantidad de trabajos pesados, los cuales consistían en cargar o mover objetos de gran tamaño y pesados. A la vez, ella debía correr cinco kilómetros todos los días, para luego aumentar a diez kilómetros. Creyendo que era una locura, Suzuki, por primera vez reclama sobre que es algo exagerado y ridículo. Debido a las quejas de su parte, Oliver decide aumentar la distancia a correr.

Oliver: Entonces serán 15 kilómetros en un principio y más adelante serán 20 kilómetros.

Suzuki: ¡Eso es imposible!

Oliver le dice que ella solo tiene que seguirlo, a lo que él empieza a trotar. Ella rápidamente hace lo mismo y lo sigue. Aumentando el paso, Oliver llega a mantener un ritmo rápido, el cual a Suzuki le cuesta seguir, pero logra mantener el ritmo durante horas, pero como era de esperarse no logra el objetivo, sólo llegando a correr 2 kilómetros. Durante las siguientes dos semanas ella logró aumentar la distancia, pero sus piernas cada vez sufrían más las consecuencias. Llegando a alcanzar los 6 kilómetros como su límite, aún así creía que era imposible para ella, por otro lado observaba a Oliver que mantenía el ritmo sin problemas y no mostraba signos de fatiga.

Una mañana como todas las demás, ambos se encontraban corriendo como era habitual, en su paso por el bosque, Suzuki, quien iba unos metros detrás de Oliver, tropieza y se dobla su tobillo izquierdo, provocando que no pueda continuar. Oliver le pregunta si es una excusa para un descanso. Eso molesta a Suzuki, además del dolor en su tobillo, provocando que ella de mala manera le gritara, diciéndole que la deje sola. Oliver tranquilamente acepta y se va, dejándola sola entre la espesa arboleda del bosque. Pasados unos pocos minutos ella se reincorpora, aún dolorida, cuando de repente aparece una bestia peligrosa, más específicamente un perro salvaje, quien muestra sus colmillos ante ella. Quejandose de su suerte, ella se ve superada por la situación, creyendo que su movilidad está limitada, pero para su sorpresa esquiva fácilmente la mordida que lanza la bestia, tomando conciencia de la fuerza que poseía sólo con una de sus piernas. A pesar de esto sabía que no podía enfrentar a la bestia sin su teigu, por lo que se ve acorralada cuando más bestias aparecen.

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