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PasadoEditar

El imperio solía ser un lugar donde todos llevaban una buena vida, nada les preocupaba, todo estaba bajo absoluto control y calma. Dos jóvenes hermanos vivían con gran comodidad y buena posición debido al trabajo de sus padres, los cuales eran unos reconocidos científicos de la familia imperial. Su investigación consistía en descubrir cada habilidad de las armas creadas varios años atrás por el Primer Emperador, dicha investigación se llevo a cabo desde hace mucho tiempo incluso antes del nacimiento de aquellos hermanos.

La investigación de las armas conocidas como Teigu daba un buen resultado y todo estaba siendo recopilado en varios archivos, aquellos padres les mostraban a sus hijos como funcionaba cada Teigu investigada y de vez en cuando ellos les colaboraban con el archivo de sus investigaciones, ya que cada uno de sus hijos se encontraba bajo entrenamiento del imperio.

Padre: Ya es hora de que vayan a sus clases, si llegan tarde serán castigados.

Niño: A eso no se le pueden llamar "clases", es un entrenamiento para hombres, y no para débiles (mira de re-ojo a su hermana y sonríe) .

Niña: Deja de llamarme débil ¡¡¡tonto Onii-tan!!!

Madre: (riendo) ya van a empezar ustedes dos, Oliver y Lena.

Lena: ¡Él empezó!

Madre: Oliver, no seas tan malo con ella.

Oliver: No es mi culpa que sea débil.

Madre: Tú eres el mayor, es tu deber cuidarla.

Oliver era testarudo, independiente y espontáneo. Lena era enérgica, sensible y atrevida. Ambos hermanos poseían personalidades opuestas, pero también tenían algo en común, su voluntad. Ellos no se veían motivados a seguir el camino de sus padres como científicos, a ellos les gustaban otras cosas.

En sus años de adolescencia, ambos hermanos se en-listaron en el Imperio con el fin de convertirse en soldados. Allí conocieron a Fang, un joven de la edad de Oliver que aspiraba a convertirse en un gran soldado del Imperio. Durante los años que estuvieron entrenando, Fang se convirtió en un gran amigo de Lena y rival de Oliver, entre ellos había buenos momentos, se divertían y disfrutaban de su juventud compartiendo un mismo objetivo.

En una noche donde la tranquilidad y el silencio fueron interrumpidos por un leve sonido proveniente de afuera de la casa. Oliver se encontraba despierto por lo que rápidamente se percató del sonido y vagamente, como era habitual en su forma de ser, se levantó a observar. El silencio nuevamente se había adueñado de la casa, pero el continuó caminando por esta hasta llegar al cuarto de su hermana y observar si estada todo en orden. Definitivamente no lo estaba, al abrir la puerta encontró a un hombre tirado en el suelo inconsciente y a otro vestido de negro forzando a Lena, tapando su boca para que no gritara. Oliver rápidamente le propina un puñetazo en su rostro provocando que este suelte a Lena, aprovechando para tomarla de su brazo y escapar corriendo. Sin llegar muy lejos son emboscados por otros dos hombres que golpean a Oliver quien cae al suelo, Lena se prepara para atacar pero es interrumpida por un tercer hombre, que se acerca caminando lentamente, claramente era el líder o jefe ya que fue quien dio la orden de detenerse. Ella pudo observar las manos de este las cuales estaban cubiertas de sangre, Oliver nota lo mismo pero apenas puede reincorporarse debido al fuerte golpe. El hombre les aclara que si no quieren ser lastimados no deben resistirse y entregarse, sin más opciones ambos acceden.

Ellos son torturados durante semanas con el fin de sacarles información, la cual ellos no poseían. Sin resultados, el anterior hombre, quien se presenta como un general, se acerca a la celda donde se encuentran Oliver y Lena en muy mal estado. Oliver lo acusa de mentiroso por haberles prometido que no serían lastimados mientras que Lena apenas puede mantener la mirada debido al agotamiento físico que posee, pero esa mirada refleja un odio de venganza. El general les dice que un grupo se reveló y traicionó al Imperio, robando las investigaciones de sus padres, los cuales fueron acusados de traición y asesinados. Ese último dato era evidente para ellos, el cual pareció no afectarles más de lo que ya lo estaban. El general continuó explicando que ellos fueron sospechosos pero se demostró que no saben nada, pidiéndole "disculpas" por el malentendido. Oliver cegado de ira intenta levantarse y golpea la celda en la que se encuentra.

Oliver: ¡No hay disculpas que valgan para esto!

General: Si tanto quieres proteger algo vuélvete fuerte y protégelo por ti mismo.

Estas palabras llegaron a ellos, tanto Oliver como Lena se encontraban indignados pero ambos sabían que no había más nada para hacer. Luego de unos días de recuperación se preparan para irse. En su camino se encuentran con Fang, quien preocupado les pregunta que les pasó ya que no los había visto en varios días. Oliver lo ignora y pasa a su lado como si este no estuviese, al verse ignorado por Oliver él intenta hablar con Lena pero ella solo agacha la cabeza y continúa caminando.

Fang no estaba al tanto de lo que había sucedido pero sabía lo que significaba sus expresiones. Él sabía que abandonarían al Imperio, por lo que se convertirían en sus enemigos.

Fang: ¿Abandonarán su sentido de justicia?

Ambos hermanos se detienen al escuchar las palabras de Fang.

Lena: Nuestro sentido de justicia no cambió, sólo se hizo más fuerte.

Oliver: Vamos a hacer valer la justicia a nuestra manera.

Dichas esas palabras ambos continúan su paso, mientras Fang los observa retirarse. En el fondo sabían que volverían a verse, pero no volvería a ser como era.

Primera MisiónEditar

Habían pasado ya varios años desde que Lena dejo el imperio y huyo con su hermano Oliver en busca de un nuevo lugar y con el objetivo de vengar a sus padres y revelar como era en realidad El Imperio. Después de pasar por varios infortunios lograron ubicar a gente que formaba parte de la resistencia y por medio de ellos vincularse al Ejército Revolucionario.

Al vincularse con ellos continuaron su entrenamiento como si aún estuvieran en El Imperio, pero para lograr explotar su máximo potencial los dos hermanos fueron separados momentáneamente y así cada uno reforzaría sus debilidades. Mientras seguían acoplándose a su nueva vida ya habían pasado 2 años y las misiones en el Ejército Revolucionario aumentaban considerablemente y para cubrir con la demanda tuvieron que ocupar a los novatos, entre ellos a Oliver y Lena, pero cada uno fue enviado a misiones individuales.

La misión de Lena era relativamente fácil a simple vista, debía ir al pueblo más cercano de la capital y encargarse de asesinar a un aristócrata el cual traficaba a niños que recogía de sus casas en el campo con falsas promesas de una mejor vida, al llegar a dicho pueblo Lena inició a vigilar el lugar donde posiblemente se hallaba aquel aristócrata y los niños.

Pasaron varios días desde que ella llegó al pueblo y ya tenía calculado los movimientos de las personas que entraban en aquel lugar, era solo cuestión de unos minutos para dar inicio al rescate de los niños y muerte de aquellos vulgares traficantes, al observar Lena que el dueño de aquella casa de lenocinio había ingresado en cuestión de segundos entró en aquel lugar.

Lena: Que lugar tan horrible y terrible

Aristócrata: Vaya una pequeña niña en este lugar... ¿A caso vienes buscando empleo? (Miro a la joven de abajo hacia arriba)

Lena: Anciano lujurioso, libera a todos los niños.

El aristócrata rió mientras inicio a fumar un puro, al instante hizo una señal y varios hombres que estaba en la casa de lenocinio intentaron sujetar a Lena, pero todos fueron degollados por el arma de Lena.

Lena: No le veo gracia a mis palabras anciano...

Aristócrata: ¿Quién eres?, no eres una mocosa ordinaria

Lena: (sonríe) Hago parte del Ejército Revolucionario

Acto seguido a aquellas palabras Lena con un leve movimiento de su guadaña desprendió la cabeza del aristócrata de su cuerpo.

Lena: Vejestorio, ahora debo sacar a los niños de este lugar

Del bolsillo de la chaqueta de aquel hombre Lena sacó unas llaves y abrió una puerta que estaba en el rincón de la habitación, cuando entro a la habitación vio a varios niños (aproximadamente 20), por lo que podía deducir algunos de ellos tenían casi su edad 15 años. Los niños estaban atemorizados pero la joven les sacó de aquel lugar y le sindico a donde podían ir a buscar refugio mientras regresaban a su hogar.

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