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Inicios

En una ciudad bastante alejada de la capital, había una familia con muchos ingresos, tantos como para abastecer a la ciudad entera sin siquiera mirar de reojo la pobreza, El padre y lider, Edward, era una persona muy benevolente, además de amar mucho a su esposa, Cordelia y a su único Hijo, Arthur, cuyo rasgo más distintivo era su tono de cabello, rojo, algo que era bastante raro en aquella ciudad, pues sólo él y su madre habían nacido con ese color, Arthur creció siendo mimado por su padre y madre, y querido por todos en la ciudad, claro que esto no creó ninguna personalidad altruista ni mucho menos, ya que él siempre fue muy humilde y ayudaba a quien lo necesitara, el asistente de su padre, Albert, estaba muy celoso de Edward, pues siempre había amado a Cordelia y el día en que pensaba declararse, se topó con la proposición de matrimonio entre estos dos, y ese odio también se fue concentrando en el Joven Arthur, cuando éste cumplió los 8, Albert contrató a una horda de bandidos usando los ingresos de Edward, para atacarlo a él y a su familia como venganza, a las doce de la noche, los bandidos irrumpieron en la mansión, destruyendo todo lo que estaba ahí dentro, Cordelia protegió a Arthur, escondiéndolo en una habitación que siempre mantenían cerrada, cómo parecía intacta, los bandidos la dejaron, y se fueron con un montón de cosas, pinturas, joyas, etc, Albert estaba muy feliz, tanto, que reía descontroladamente en los pasillos cubiertos de sangre, Arthur salió, y al ver la escena, una rabia sin precedentes se apoderó de él, tomó la espada que estaba clavada en la espalda de su difunto padre y corrió hacia donde estaba Albert, cortándole la cabeza sin rechistar, después de eso, Arthur rompió en llanto, y decidió huir, pues al ser el único sobreviviente, los ciudadanos se volvieron en su contra y lo acusaron de haber hecho todo.

Los Recolectores

Tras haber huido de su hogar, Arthur vagó durante semanas enteras en el bosque, sobreviviendo a base de frutas silvestres y pescado, esto no trajo buenas consecuencias, ya que un día, Arthur cayó al piso, sin la intención de despertar otra vez, pero para su sorpresa, abrió los ojos en una carreta, un hombre se acercó a él.

???: Oye, ¿Te encuentras bien?

Arthur: Eso... Creo...

???: Al menos puedes hablar, cómo sea, ¿Cuál es tu nombre? Ah, no importa, desde hoy, te llamarás Kazu.

Kazu: Ka...zu...

El chico volvió a quedar inconsciente, pues se hallaba cansado, despertó a las pocas horas aún dentro de la carreta, con la diferencia de que ésta no se movía, y un delicioso olor a carne venía de afuera, Kazu no lo dudó y fue a ver, se encontró con un montón de gente reunida frente a una fogata, el mismo hombre lo saludó y le dijo que fuera allá.

???: Al fin despertaste, no me diste tiempo para decirte mi nombre, soy Avalon.

Kazu: ¿Avalon? ¿El famoso recolector?

Avalon: Hahaha ¿Oyeron chicos? Soy famoso.

Chica: Porque la mayoría de tus encargos salen mal.

Avalon: Ah, Ruby-chan... No hay necesidad de ser tan cruel.

El chico sentía una calidez dentro de él que jamás había sentido antes, similar a la que sentía cuando sus padres estaban vivos, esto hizo que de la nada comenzara a llorar, preocupando a la mayoría de los que estaban ahí.

Un poco más tarde, Avalon se acercó a Kazu, quien después de haber comido y reído con los recolectores, se iba a la carreta para dormir.

Avalon: Hahaha, bueno, visto cómo te reíste con los nuestros.... Qué dices, ¿Te gustaría ser un recolector?

El niño se dio vuelta lentamente después de oír aquellas palabras, y con una gran sonrisa, aceptó.

Avalon: Ah, claro, pero antes, debes saber, nosotros no somos ladrones, nos contratan y recuperamos cosas, sin importar que cosas sean, desde armas, joyas, CASAS, e incluso Teigus, deberíamos llamarnos recuperadores, pero creo que recolectores queda mucho mejor, ¿No crees?

Ruby: No.

Avalon: Ruby-chan... ¿Tú me odias verdad?

Ruby: Si te odiara... ¿Me habría casado contigo?

Avalon: ¿Sí?

Ruby: ... Hoy duermes afuera.

Avalon: ¡Pero!

Avalon fue ignorado completamente por su esposa, iba a hablar con Kazu, pero éste ya se había ido.

Avalon: Demonios...

Horos

Ya habían pasado 9 años desde que el incidente en la ciudad, Kazu era un recolector muy talentoso, pues siempre completaba los encargos rápidamente, incluso más que su padre adoptivo, Avalon, ya era 23 de octubre, un día antes de su cumpleaños, quería descansar, pero fue interrumpido por Avalon.

Avalon: ¡Oye! Kazu... Tienes un nuevo encargo.

Kazu: ¿Por qué no van tú y mamá?

Avalon: Ruby está muy ocupada.

Kazu: ¿Haciendo qué?

Avalon: Ehmm... La cosa es que aquí dice que tienes que ir tú... ¡Suerte! (Se va corriendo.)

El joven se levantó y rascó su nuca, tomó el mapa y su espada para ir a su destino, el mapa marcaba una zona boscosa, para su suerte no estaba tan lejos, no se demoró más de 20 minutos en llegar, ahí había una gran casa, arrasada por los años, pues parecía que en cualquier momento ésta se caía a pedazos, Kazu entró y ahí encontró un montón de libros tirados por el piso, y en el medio, había un espacio vacío, donde estaba un sillón y un anciano, sosteniendo una espada gigante.

Anciano: ¿Eres el recolector?

Kazu: Sí... ¿Qué necesita recuperar?

Anciano: Nada...

Kazu: ¿Nada? ¿Entonces por qué me llamó?

Anciano: El imperio...

Kazu: ¿El imperio qué?

Anciano: El imperio planea aniquilar a tus compañeros...

Kazu: ¿Y usted cómo lo sabe?

Anciano: Está en todos los periódicos... además, yo soy miembro del ejército revolucionario, o al menos lo fuí hace unas tres décadas, Jajaja, por lo cual sé a que bando van los recolectores.

Kazu: Gracias, ¡Muchas gracias! (Se da la vuelta para comenzar a correr, su entrenamiento con Avalon hace años le permitía correr a grandes velocidades)

Anciano: ¡Alto! Déjame darte esto, o de lo contrario... Morirás... (Deja caer la espada)

Kazu: ¿Eso qué es? ¿U-Una Teigu?

Anciano: Mi antigua Teigu, Fuerza Implacable, Horos, una armadura hecha con una poderosísima bestia peligrosa de mis años.

Kazu: ¿Me está regalando una Teigu?

Anciano: De lo contrario morirás, antes de tomarla, debes ponerte este guante... o de lo contrario no podrás ni levantarla ni activarla, o bien podrías intentarlo y perder el brazo, ya que necesitas enterrarla en el piso para activarla.

Kazu: Entiendo... (Se coloca el guante y toma la espada, la cual parece no pesar nada.)

Anciano: Si es que sobrevives, vuelve por favor, debemos hablar...

Kazu: ¡Claro! (Se va corriendo)

Kazu corrió sin detenerse hasta llegar al campamento, se tranquilizó ya que los soldados imperiales aún no llegaban, al menos no, hasta un minuto después, se escucharon arboles cayendo, pisadas de caballos, todos se quedaron helados, incluido Kazu, de pronto, se vió una lanza en el aire, que cayó enterrada en el centro, dando así la indicación para atacar, Avalon fue el primero en salir, blandiendo un espadón, atacó a un soldado, quien se protegió con su escudo y lo empujó hacia atrás, haciendo que cayese y se rompiese el brazo, un soldado miró a la tienda donde estaba Ruby, y comenzó a caminar hacia esta, sin embargo, fue interrumpido por un grito muy fuerte.

Kazu: ¡¡HOROS!!

Después de haber dicho esas palabras, enterró la espada en el piso, ésta de inmediato se desintegró convirtiendose en sombras, para pegarse al brazo de Kazu y al resto de su cuerpo, poco después, las sombras se transformaron en un metal negro hasta tomar la forma de una armadura, Kazu se quedó completamente quieto, sus ojos tomaron otra forma, finalmente, el pecho comenzó a emitir un brillo rojo, al igual que sus ojos, los soldados quedaron mirando, no se movía, por lo que decidieron seguir atacando, gigante fue su sorpesa al ver que el chico se había movido, y que estaba corriendo hacia ellos.

Kazu: ¡TOMEN ESTO!

Soldado: E-ESPERA (Es atravesado por el puño de Kazu, muriendo al instante)

Avalon no lo podía creer, una sola persona estaba acabando con más de 50 soldados imperiales, y además, esa persona era su hijo adoptivo, estaba tan ocupado viéndolo, que no se fijó en que un soldado estaba corriendo hacia él dispuesto a enterrarle una lanza, parecía ser demasiado tarde, pues cuando lo notó el soldado ya estaba a su lado, e incluso, ya estaba apunto de perforar su pecho, pero algo hizo que se detuviera, Avalon miró bien y la cabeza del soldado tenía un agujero que iba desde su nuca hasta su frente, miró hacia los lados y no vio a nadie, sólo una piedra completamente negra con marcas rojas, el soldado cayó al piso, Avalon tomó la lanza y se levantó, dispuesto a luchar, cual fue su sorpresa al ver que todos los soldados, excepto uno estaban muertos, y éste estaba sin piernas arrastrándose para escapar, Kazu no lo dudó dos veces y enterró una lanza en el pecho del soldado, matándolo.

FSG1.gif
Lo ultimo que vería el soldado antes de morir.
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